Lucía Sánchez, Reportera 2.0- La siesta no es signo de pereza, sino de inteligencia. Está demostrado científicamente que dormir veinte minutos mejora la atención, la productividad y nuestro estado de ánimo. Unos beneficios que nos vienen de perlas si tenemos en cuenta nuestro movimiento y quehacer diario. ¡Y éstos no son los únicos, hay más! Por eso no es de extrañar que sea, junto con las tapas, una costumbre española que ha cruzado toda frontera.

Viene de la expresión latina hora sexta, momento en el que los romanos descansaban de sus labores para reponer fuerzas, entre las doce del mediodía y las tres de la tarde.

Se entiende que antiguamente los jornaleros tuviesen un descanso, pero ¿ahora? ¿Es necesaria? ¿Beneficia o perjudica? Muchos han sido los estudios e investigaciones que se han elaborado al respecto. La NASA, por ejemplo, comprobó que un sueño de 26 minutos mejoraba el rendimiento de sus controladores aéreos en un 34% y reforzaba el estado de alerta de los trabajadores en un 54%. Con estos resultados, ¡se apuntaron al descanso español!

Veinte minutos de sueño libera tensiones y contrarresta el estrés diario, disminuye los riesgos cardiovasculares, aumenta tu capacidad de concentración, de productividad, de creatividad y mejora la digestión. Pero, ¡ojo! No debemos alargar la siesta más de lo debido, si no podemos alterar nuestro ciclo de sueño.

Con todos estos beneficios, ¿a quién no le apetece descansar veinte minutos? ¡Márcate una siesta! ¡Te lo mereces! ;D

Dulces sueños. 

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