

Lucía Sánchez, Reportera 2.0- El calor empieza a apretar, se llenan las
terrazas, abren las piscinas y... ¡nos vamos de vacaciones! Muchas de nosotras
estamos deseando lucir ese bronceado veraniego que realza nuestra figura y hace
que un vestido blanco nos siente a las mil maravillas. Pero ¡ojo!, los rayos del
sol son peligrosos. Es muy importante que nos protejamos y nos hidratemos, que
cuidemos nuestra piel y la mimemos.
¡Piénsalo! El moreno nos dura un verano, la piel es para toda la vida. Esto
no implica que tengamos que rechazar el bronceado, podemos conseguir un tono de
piel más oscuro y sexy, pero de forma saludable. ¡Te cuento cómo!
Lo más recomendable es exponernos de forma gradual. Evitar la exposición
directa del sol cuando sus rayos caen perpendiculares a nosotras. ¿Y cuándo es eso? Según
los expertos, las horas más peligrosas son entre las diez y las cuatro de la
tarde, la hora idónea para extender la toalla es, por tanto, a primera hora de
la mañana y a última de la tarde.
Ponte crema protectora. Pregunta en tu farmacia cuál resulta más eficaz para
tu tipo de piel y no olvides aplicártela antes de fundirte al sol. Mete en la
bolsa de playa una botella de agua bien fresquita. ¡Mantenerte hidratada es
imprescindible!
Por último, come frutas y verduras. Con el termómetro ardiendo resultan
extremadamente apetecibles, pero es que además ¡nos ponen morenas! Sus
antioxidantes nos cuidan por dentro, y sus carotenoides -pigmentos vegetales de
color rojizo- nos doran por fuera.
¡Feliz bronceado chicas!
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